De árbitro de Primera a dirigente del CTA
José María Enríquez Negreira fue árbitro de Primera División en el fútbol español antes de pasar a ocupar cargos de responsabilidad en el estamento arbitral. Su posición más conocida fue la de vicepresidente del Comité Técnico de Árbitros (CTA), órgano encargado de la designación, evaluación y promoción de los colegiados.
Su papel dentro del Comité Técnico de Árbitros
Como vicepresidente del CTA, Negreira participaba en la organización interna del arbitraje español: evaluaciones de árbitros, informes técnicos, seguimiento del rendimiento y propuesta de ascensos y descensos. Esa cercanía al núcleo de poder arbitral es lo que ha convertido su figura en clave dentro del caso, al coincidir su cargo con los años en los que se produjeron los pagos investigados.
Las empresas vinculadas a su entorno
A lo largo de los años en cuestión, distintas empresas vinculadas a Negreira y a su familia facturaron servicios al FC Barcelona. Las facturas hacían referencia a asesoramiento, informes arbitrales y análisis de partidos. La Fiscalía y la Agencia Tributaria revisan esas operaciones para determinar si existió una prestación real de servicios o si, por el contrario, hubo una finalidad ilícita.
Su versión ante la Agencia Tributaria
En su declaración ante Hacienda, trascendida a los medios, Negreira señaló que el objetivo de su trabajo era, según su versión, ayudar a que el club no se sintiera perjudicado por decisiones arbitrales, aportando informes y consejos. La investigación trata de esclarecer si esa relación se mantuvo dentro de los límites legales o si pudo vulnerar normas deportivas o penales.
Central en la investigación, sin sentencia firme
Enríquez Negreira aparece hoy como la figura central del caso, pero la causa sigue abierta y no existe aún una resolución firme que determine responsabilidades. Mientras tanto, continúa siendo una pieza clave para entender cómo funcionaba la relación entre un club de élite y el máximo órgano técnico del arbitraje español.



